LOS PAPAS.

Vamos a analizar si Cristo en verdad instituyó que los cristianos se sujetaran a un representante de él en la Tierra. El análisis girará en torno al versículo que se encuentra en Mateo 16:18

Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

La versiones católicas traducen la palabra "roca" por "piedra", logrando que el texto quede así: 

Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Si bien en hebreo no existían palabras distintas para designar una piedra y una gran roca, no debemos olvidar que los evangelios fueron escritos en griego, en donde tenemos el término PETROS, que significa piedra, y PETRA, que significa roca. No obstante colocar "piedra" en vez de "roca" sería correcto, si consideramos que Cristo es la piedra fundamental. Pero lo que sucede es que la Iglesia de Roma no tiene intenciones de dar esta interpretación.

Intercalando español y griego, quedaría así:

Y yo también te digo, que tú eres PETROS, y sobre esta PETRA edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
Y yo también te digo, que tú eres una piedra, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

 

Meditemos ahora en la frase del Señor Jesús: "y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia . . . "Si con estas palabras el divino Maestro se refería a la contestación de Pedro, quien categóricamente le dijo: "TÚ ERES EL CRISTO", quiere decir, que fue tan a plomo la contestación del apóstol, que Cristo la consideró como una piedra, y como El era la piedra anunciada por el profeta Isaías y también por el salmista David, se deduce que aludía a su propia persona.

Aquí en México, unas personas interesadas en escuchar a un sacerdote defendiendo la doctrina del papado, concertaron una entrevista entre un señor cura y yo, llevándose a cabo en un plano de verdadera sangre fría, pues no hubo ni el más pequeño acaloramiento.

Y cuando llegamos a considerar la frase del divino Maestro arriba citada, antes le pregunté: ¿Cree Ud., que el Señor Jesús ni siquiera sabía hablar con corrección y que por decir una cosa decía otra? "No, pues siendo Dios se deduce que hablaba correctamente, hasta choca pensar en eso". Fue su contestación. Bien, le dije y llamé la atención de los presentes a la declaración del sacerdote, y agregué: Para mejor comprensión de las palabras del Salvador, analicémoslas gramaticalmente; principiaré por aclarar que no es lo mismo decir "sobre ésta" a "sobre ésa", ni "sobre aquélla". Como Ud. sabe, hay tres personas gramaticales yo, la primera, quien habla; tú, usted o vos; segunda, a quien se habla, y la tercera, de quien se habla, con sus clasificaciones en cuanto al sexo y número; ahora las palabras: ésta, ésa, aquélla; éste, ése, aquél, etc., en la oración gramatical desempeñan el papel de pronombres demostrativos cuando substituyeron al nombre, como por ejemplo en: Luz regañó a Juana, pero ésta no se dio por aludida. En esta frase la palabra ésta, está substituyendo al nombre JUANA; pero cuando dichas palabras preceden al sustantivo, como por ejemplo: Esta casa es de don Pablo, se convierten en adjetivos demostrativos, cuya función es señalar (demostrar) el lugar que ocupa el objeto motivo de la conversación, respecto de las personas gramaticales; por lo tanto, si la primera persona gramatical dice: "SOBRE ESTA PIEDRA, está señalando a una piedra que está cerca de ella y en el supuesto caso de que ella tenga tal título, entonces está aludiendo a sí misma, y es lo mismo que si dijera: sobre esta persona, o sobre mí, porque se está refiriendo a la primera persona y no a la segunda ni a la tercera.

Por lo expuesto arriba, cuando el divino Maestro dijo: "Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" habló con toda corrección y se refirió a El mismo y no a Pedro, porque si hubiera querido referirse al apóstol le habría dicho: "Sobre esa piedra" expresión que debe usarse cuando el que habla quiere referirse a la segunda persona gramatical, con quien está hablando, pudiendo decirle también: Sobre ti, sobre usted o sobre vos; como cuando después le dijo: "Y a ti te daré las llaves..."

Y dirigiéndome al sacerdote le dije: Aquí tiene Ud. señor cura al Señor Jesús hablando correctísimamente y refiriéndose a El mismo y no a Pedro; abra los ojos, piense. Y por unos segundos se quedó viendo el texto en actitud de meditación; pero cuando le pregunté que si no estaba correcto lo que le había explicado, contestó que si, pero que ellos interpretaban de otro modo. Entonces le dije que era lo mismo que decir que Cristo no sabía hablar con corrección. No contestó nada y únicamente se encogió de hombros. Unos esposos jóvenes católicos romanos que fueron a escucharle, desde esa fecha son seguidores de Cristo y ya no del Papa. Cabe preguntar: ¿quiénes interpretan a su modo? ¿Los católicos o los protestantes?

¿Cómo es posible creer que Cristo desobedeciera al Padre Celestial, despojándose del título que El le había dado, para delegarlo en una criatura humana? No, imposible, pues hay que recordar que cada vez que se dirigía en oración al Padre Eterno, le decía: "Hágase tu voluntad" y así nos enseñó en el 'Padre Nuestro". En consecuencia, si la voluntad del Altísimo era que su Hijo Amado fuera la piedra fundamental de su Iglesia, ¿cómo Cristo se iba a despojar de tan glorioso título?, pues en caso de hacerlo incurría en desobediencia y esto ni siquiera se debe pensar del Señor Jesús.

Queda pues demostrado que el Clero Romano interpreta las Sagradas Escrituras a su puro capricho, no importándole las reglas gramaticales, ni el sentido literal de las palabras ni el sentido místico; pero ni la voluntad de Dios, por lo tanto, su pretensión e interpretación son satánicas.

Feligreses de la Iglesia Romana, abran los ojos y vean las falsedades que les han enseñado sus directores espirituales.

fragmento del libro "Sr. presidente: Católicos, Libres Pensadores y Protestantes, ¡Estamos de acuerdo!" de Luis Rodríguez

 


 

 

ACERCA DE LA INFALIBILIDAD PAPAL, LE INVITO A LEER ESTE DISCURSO