LOS MEDIADORES

(por Luis R. Romano)

"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1ª Timoteo 2:5)

 

En muchas páginas de apologética evangélica se refuta la doctrina católica de los mediadores, a través de este versículo. El siguiente es un análisis que va más allá. Un texto que te mostrará por qué debemos ir directamente a Jesucristo y no recurrir a los "santos" de la Iglesia Católica Apostólica Romana.

A CONTINUACIÓN, UN FRAGMENTO DE LA PÁGINA CORAZONES.ORG DE APOLOGÉTICA CATÓLICA (EN ESTE COLOR) Y SUS CORRESPONDIENTES REFUTACIONES (EN ESTE COLOR)

 

Ciertamente, "hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús" (I Tim 2:5). Pero leamos los cuatro versículos precedentes para poner las cosas en contexto:

Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad.  ( I Timoteo 2:1-4)

Entonces hermanos, en ese mismo capítulo, San Pablo RECOMIENDA que oremos unos por otros. Numerosos pasajes bíblicos confirman esta enseñanza sobre la intercesión, incluso la intercesión de los santos del cielo. 

San Pablo, como buen maestro, puso las cosas en orden.  Nos enseña la importancia de orar unos por otros y enseguida nos enseña que esa oración sólo es eficaz gracias a que estamos unidos al único mediador: Cristo.

Jesús es el único mediador pero todos debemos mediar EN (unidos a) SU mediación.

La Virgen Santísima y los santos NO son otro camino de mediación, NO son otra alternativa. Decimos que su mediación es posible porque están EN CRISTO, porque son UNO con EL. Esta enseñanza es bíblica y pertenece a la Tradición Apostólica. Dios se place de que sus hijos, por amor, colaboren en SU obra de salvación. Esto es precisamente participar en la mediación de Jesús. Esa colaboración continúa en el cielo. Es así que la Virgen, los santos y los ángeles en el cielo nos ayudan.

 

San Pablo dice que oremos los unos por los otros. Pero en ningún lugar dice que la intercesión continúe en el cielo. Es este uno de los casos en que la iglesia católica debe recurrir a su tradición o al versículo que analizaremos luego.

En ningún lugar de la Biblia se nos dice que los ángeles son interceden por nosotros, sino más bien que son mensajeros de Dios. En el único pasaje que se puede llegar a una conclusión así es en:

"Vino un ángel con un incensario de oro, y se puso junto al altar. Le entregaron muchos perfumes, para que aromatizara las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro situado delante del trono. Y por manos del ángel subió a la presencia de Dios el humo de los perfumes, junto con las oraciones de los santos"  Ap 8:3-4 

Si leemos desde 7:9 veremos e que esos santos son la multitud que escapó de la gran tribulación (v. 14) no son los santos a los que se refiere la iglesia católica. Y esas oraciones son las descriptas en 7:10. Este versículo lo que muestra es que los ángeles llevarán dichas oraciones ante Dios. Podemos ver claramente si leemos todo el capítulo anterior que esas oraciones no son las que nosotros hacemos diariamente, sino las que clamarán los rescatados de la Gran Tribulación:

Apocalipsis 7:

9
Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos;

 

10
y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.
 
11
Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,
 
12
diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.
 
13
Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?
 
14
Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.
 
15
Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.
 
16
Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno;
 
17
porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

Aquí podemos leer que esos santos a los cuales hace referencia Ap. 8:3-4 son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.(7:14)

Este es otro fragmento de la página corazones.org:

La comunión de los fieles no se limita a esta tierra. También en el cielo los santos interceden por nosotros:

La comunión de los hermanos no cesa al llegar al cielo, al contrario, se incrementa porque en el cielo no hay egoísmo sino solo amor. En el cielo la Iglesia es triunfante en Cristo. Todos los que están en el cielo son santos, pero algunos son muy conocidos en la tierra porque la Iglesia los ha señalado por su santidad extraordinaria, mas que nadie a la Virgen Santísima siendo la Madre de Dios y madre nuestra. 

San Pablo nos hace concientes de que estamos en comunión con los santos:

"Vosotros, en cambio, os habéis acercado al Monte Sión, a la ciudad de Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, reunión solemne y asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a Dios, juez universal, y a los espíritus de los justos llegados ya a su consumación, y a Jesús, mediador de una nueva Alianza, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel"  ( Hebreos 12:22-24)

"Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone" (Hebreos 12:1)

 

En cuanto a los versículos de Hebreos 12, el acercarse a la Jerusalén celestial representa lo que cada uno de nosotros (los cristianos) hemos hecho al aceptar a Cristo en nuestro corazón, acceder a la salvación, de la cual disfrutaremos allí: en la JERUSALÉN CELESTIAL O NUEVA JERUSALÉN. La expresión "primogénitos inscritos en los cielos" hace referencia a nosotros cuando vivamos en ese magnífico lugar. No son los santos de los cuales habla la iglesia católica. Leamos Apocalipsis 21:2-4

1
Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.
2
Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
3
Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
4
Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

 

En cuanto al versículo situado en Hebreos12:1, se nos hace necesario leer al capítulo anterior, que habla de personas que en todo tiempo han mantenido su fe. Así lograremos entender que esa gran nube de testigos está conformada por dichas personas.

Si San Pablo nos exhorta tanto a orar por los otros, es porque ese es deber de la iglesia, o sea de NOSOTROS. No existe causa lógica de que haya una ventaja , por ejemplo, en pedirle trabajo a San Cayetano, en vez de a Cristo mismo.

 

El Rezarle a los santos tiene antecedentes paganos. A continuación un fragmento del libro "Babilonia, cuna de las falsas religiones" que puedes encontrar en www.sobreestapiedra.com 

Además de las oraciones y devociones ofrecidas a María, los católicos romanos también dan honores y oración a varios «santos». Estos santos, según la Iglesia Católica, son mártires o gentes notables de la «Iglesia» que han muerto y los Papas los han designado como «santos». En este capítulo hemos de ver, sin lugar a dudas, que la idea de orar a los santos no es más que una continuación de viejas devociones que los paganos daban a los dioses y diosas de su religión, desde tiempos atrás. Pero antes de abordar estas evidencias, fijémonos en las Sagradas Escrituras y veremos lo que ellas enseñan acerca de los santos.

De acuerdo con la Biblia, todo verdadero cristiano es un santo. No hay ninguna indicación de que una persona pueda ser hecha santa después de su muerte. No es el Papa quien hace a los santos. Es asunto de Dios. En las Escrituras, los santos siempre son gentes vivientes, nunca muertos. Por ejemplo, cuando Pablo escribió a los efesios, se les dirigió de esta forma: «A los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso» (Ef. 1: l). Su carta a los Filipenses, dice: «A todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos» (Fil. 1:1). Los antiguos cristianos en la iglesia de Roma fueron llamados santos (Rom. 1:7 y 16:15), como también lo fueron los cristianos que vivían en Corinto (I Cor. 1:24 y II 1:1).

De modo que si queremos que un «santo» ore por nosotros, debemos encontrar a un cristiano y pedirle que se una en oración con nosotros. Pero si tratamos de comunicarnos con personas que han muerto, ¿qué más puede ser sino una forma de espiritismo? La Biblia, repetidas veces, condena todo propósito de comunicarnos con los muertos, pues es un acto satánico (v. Is. 8:19-20). Sin embargo, muchos recitan el «Credo de los Apóstoles» que dice «Creo en la comunión de los santos», y piensan que esto se refiere no sólo a los vivos sino también a los muertos. «Una ayuda mutua, satisfacción, oración y otras buenas obras, una comunicación mutua» (Nueva Enciclopedia Católica, Vol. IV, p. 41).

Pero las Escrituras están contra la idea de que los vivos pueden ser favorecidos o beneficiados por oraciones a los muertos, o a través de ellos. Tal enseñanza es completamente ajena a la Biblia. Entonces, ¿cómo entraron estas cosas a la Iglesia Romana?

De nuevo debemos mirar a la «madre» de las religiones falsas -Babilonia- Allí, desde épocas pasadas, encontramos que las gentes oraban a muchos dioses y les daban honra. De manera que el sistema babilónico se desarrolló hasta que tuvo casi cinco mil dioses y diosas. En la misma forma en que los católicos creen en los «santos», los babilonios creían que sus dioses y diosas habían sido una vez héroes vivientes en la tierra, y después de muertos habían pasado a un plano más elevado.

«Cada día y cada mes estaban protegidos por una divinidad particular.»3 Algunos de estos dioses y diosas estaban asociados con las temporadas, otros con ciertos eventos de la vida y aun otros con varias ocupaciones de trabajo.

Desde Babilonia -tal como toda otra forma de idolatría de la gran «madre»- se diseminó el culto a estos «dioses» por las naciones. Los budistas de la China, por citar uno de muchos ejemplos, tienen su «culto a varias divinidades, como el de la diosa de los marineros, el dios de la guerra, los dioses de varias vecindades u ocupaciones».

Cuando Roma conquistó el mundo este sistema de dioses y diosas fue infiltrado en la misma forma dentro de la religión pagana de Roma. Brighit, por ejemplo, era diosa de la poesía y los herreros; Juno Regina, era la diosa de la feminidad, el matrimonio y la maternidad; Minerva era la diosa de las escuelas de sabiduría, de los músicos y de los artesanos; Venus era la diosa del amor sexual y el nacimiento; Vesta era la diosa de los panaderos y fuegos sagrados; Hércules era el dios del vino y el gozo; Mercurio era el patrón divino de los mercaderes y oradores y ladrones; Opus era la diosa de la fortuna; Bellona era la diosa de las batallas; los dioses paganos Castor y Pollux eran los protectores de Roma y de los viajeros del mar; Apolo era el dios de la medicina y la salud; Cronos era el dios del tiempo y guardián de los juramentos, y Jano era el dios de las puertas y entradas.

Y así, las ideas babilónicas de los dioses y las diosas, asociados con diferentes días y eventos de la vida, se establecieron en la Roma pagana. Más tarde, cuando vino la apostasía, esta misma práctica entró en la «iglesia» de Roma. Como los nuevos creyentes del paganismo se resistían a abandonar la vieja costumbre de orar a diversos «dioses», de no ser que encontraran algo similar en la cristiandad, estos dioses y diosas simplemente recibían un nombre nuevo y se les llama «santos». Exactamente igual como en el culto pagano estos cristianos fieles fallecidos eran asociados con varias ocupaciones, cada cual con su día especial, naturalmente, sin poder consultarles si aceptaban o no el encargo papal. De este modo la antigua creencia pagana continuó y sigue siendo una parte muy importante de la Iglesia Católica. Esto puede verse en la siguiente tabla de santos católicos patronos de diversas y sus días especiales.

 

Actores

San Genís

25 agosto

Arquitectos

Santo Tomás

21 diciembre

Astrónomos

San Cominico

4 agosto

Atletas

San Sebastián

20 enero

Aviadores

Ntra. Señora de Loreto

10 diciembre

Panaderos

Santa Isabel

19 noviembre

Banqueros

San Mateo

21 septiembre

Barberos

Santos Cosme y Damián

27 septiembre

Limosneros

San Alejandro

17 julio

Libreros

San Juan de Dios

8 marzo

Albañiles

San Esteban

26 diciembre

Constructores

San Vicente Perrer

5 abril

Carniceros

San Adrián

28 septiembre

Chóferes

San Cristóbal

30 agosto

Comediantes

San Vito

15 junio

Cocineros

Santa Marta

29 julio

Doctores

San Lucas

9 febrero

Dentistas

San Apolinar

18 octubre

Editores

San Juan Bosco

31 enero

Pescadores

San Andrés

30 noviembre

Floristas

Santa Dorotea

6 febrero

Obreros

Santiago el Mayor

25 julio

Cazadores

San Humberto

3 noviembre

Abogados

San Ives

19 mayo

Mercaderes

San Jerónimo

30 septiembre

Mineros

San Francisco de Asis

4 octubre

Músicos

Santa Bárbara

4 diciembre

Notarios

Santa Cecilia

22 noviembre

Enfermeras

San Marcos Evangelista

30 abril

Pintores

Santa Catalina

25 abril

Policías

San Lucas

18 octubre

Carteros

San Miguel

29 septiembre

Científicos

San Gabriel

24 marzo

Cantantes

San Alberto

15 noviembre

Estenógrafos

San Gregorio

12 marzo

Estudiantes

San Genesio

25 agosto

Sastres

Santo Tomás de Aquino

7 mayo

Cobradores de impuestos

San Bonifacio

5 junio

Profesores

San Gregorio el Grande

12 mayo

Además de los santos que están dedicados a ciertas ocupaciones, los católicos son exhortados a orar a los siguientes santos para ayuda respecto a estas enfermedades:

Cancer

Santa Peregrina

Sordera

San Mauricio

Enfermedades de los senos

Santa Agata

Enfermedades de los ojos

Santa Lucia

Enfermedades de garganta

San Blas

Epilepsia

San Vito

Enfermedades de los pies

San Victor

Fiebre

San Jorge

Gota

San Andrés

Vesícula

San Liberio

Dolor de cabeza

San Daniel

Enfermedades de corazón

San Juan de Dios

Locura

Santa Dimpna

Enfermedades

San Giles

Esterilidad

San Roque

Sin duda alguna, el sistema católico de los santos patrones no es más que una continuación de las antiguas creencias paganas en dioses dedicados a días, ocupaciones y a vanas necesidades de la vida. Como el culto a los santos es en realidad una continuación de estos dioses falsos, ¡el romanismo es hallado culpable del pecado de adorar a «otros dioses» fuera del Dios verdadero!, una práctica que es condenada repetidas veces en las Escrituras.

 

 

JESÚS ES EL ÚNICO MEDIADOR.