¿Tiene la sagrada Escritura un mensaje para los deportistas?  En varias de sus cartas, el apóstol san Pablo hace una comparación entre la competencia deportiva y la vida de un cristiano.  Dando su propio ejemplo insta a "Ganar el premio que no se marchita", "La corona que el Señor dará en aquel día".  Además, aclara que esta corona le dará "a todos los que con amor esperar su venida gloriosa".  Leamos en detalle esta excelente alegoría.  

Ustedes saben que en una carrera todos corren, pero solamente uno recibe el premio.  Pues bien, corran ustedes de tal modo que reciban el premio.  Los que se preparan para competir en un deporte, evitan todo lo que pueda hacerles daño.  Y esto lo hacen por alcanzar como premio una corona que enseguida se marchita; en cambio, nosotros luchamos por recibir un premio que no se marchita.

1 Corintios 9.24-25

  No quiero decir que ya lo haya conseguido todo, ni que ya sea perfecto; pero sigo adelante con la esperanza de alcanzarlo, puesto que Cristo Jesús me alcanzó primero.  Hermanos, no digo que yo mismo ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta y ganar el premio celestial que Dios nos llama a recibir por medio de Cristo Jesús.

Filipenses 3.12-14  

He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel.  Ahora me espera la corona merecida que el Señor, el Juez justo, me dará en aquel día.  Y no me la dará solamente a mí, sino también a todos los que esperan su venida gloriosa.

 

2 Timoteo 4.7-8

 

Adaptación del folleto “Ganar el Premio” de la Sociedad Bíblica Argentina.

Versículos extraídos de la Biblia Dios Habla Hoy