Por muchos años, el hombre ha
sido sujeto de alabanza. Hemos sido creados con plena libertad de acción,
gracias a un ser todopoderoso y eterno. Me refiero nada menos que al Dios
creador de la humanidad y el universo que nos rodea.
Como recién
señalé, el hombre ha sido creado con la facilidad y deseo de aferrarse a
algo o a alguien. Como mucha gente "atea" señala, "el hombre
necesita depositar en algo su confianza para subsistir", y eso, desde un
racional punto de vista tiene mucho de razón.
El hombre,
creado por nuestro amoroso Padre celestial, ha sido objeto de engaño y traición,
llevado por el mismo diablo a la adoración de falsos dioses, ídolos y
objetos. Dentro de distintas sectas, nuestros queridos prójimos han llegado a
confiar y prometer más allá de sus posibilidades con tal de poder vivir
confiado y esperanzado de una calidad de vida más grata llena de felicidades,
que sin duda lo son, pero no los llevarán a una consistencia de verdadera
dicha y paz.
Nuestro Dios
nos ha señalado que en su inentendible amor nos aferremos a Él como única
forma de vida, y que sólo por medio de su hijó unigénito, Jesucristo,
podremos alcanzarlo, afirmando que nuestro Señor es el único camino sin
intermediarios a la gracia soberana.
No sólo
estamos llamados a acudir a nuestro Dios por medio de Cristo, sino también
hemos sidos invitados a sólo confiar en plena felicidad por medio de Él, ya
que siguiendo el camino de Su voluntad, todas las cosas nos ayudan a bien, sin
atribuirle los detalles de la vida a la mera casualidad.
Les animo a
vivir en confianza, aprendiendo a depender de nuestro Dios, no atribuyendole
las alegrías o favores en la vida a falsos dioses o personas, que lo único
que buscan es robarle la gloria a Dios. Logremos alcanzar la vida abundante
que nuestro Señor Jesucristo nos quiere entregar, y no caigamos en
religiosidad ni falsas esperanzas. VIVAMOS LA FELICIDAD EN CRISTO.