BIBLIA CATÓLICA

VS.

BIBLIA PROTESTANTE

La Biblia Católica y la Biblia "Protestante" son iguales, ¿o no?

 

"La Biblia católica y nuestra Biblia son iguales; usted puede ver estos versículos que le estoy recomendando en su propia Biblia, y verá que dicen lo mismo". ¿Le suenan familiares estas palabras? Es lo que muchos ganadores de almas, y aun escritores de tratados dicen a los católicos al tratar de evangelizarlos. Pero, ¿son en verdad igual la Biblia de los católicos y la Biblia de los "protestantes"? La respuesta no es tan sencilla. Si sólo tomamos en cuenta la buena fe e intención de esos ganadores de almas que dicen que ambas Biblias son iguales, pues al decir eso, están pensando en que la Biblia de los católicos también contiene el plan de salvación, entonces se puede decir que sí; que sí son iguales ambas Biblias. Pero al hacer un examen más técnico de las dos versiones de la Biblia, encontramos que no son iguales; no solamente con respecto a los libros apócrifos, que fueron añadidos a la Biblia que ahora usan los católicos, sino con respecto a la adulteración deliberada de pasajes clave de la Escritura. Haremos este análisis en dos partes: La diferencia entre la biblia católica y la Biblia cristiana (protestante) en cuanto a los libros que componen el canon, y la diferencia en cuanto a versículos deliberadamente mal traducidos en la biblia católica para apoyar su doctrina.

EL CANON DE LA BIBLIA

La mayoría de los cristianos sinceros creen que la única diferencia entre la biblia católica y la Biblia "protestante" [usemos mejor la palabra cristiana, que es más correcta] consiste en los libros apócrifos, y que en lo demás están de acuerdo; de ahí que las más de las veces la controversia se centra en refutar la afirmación católica de que tales libros deben estar en el canon bíblico; o más específicamente, en el canon del Antiguo Testamento. Haremos también nosotros aquí una exposición sobre este asunto para beneficio de aquellos que desconocen los hechos.

¿Qué son los libros apócrifos?

Se les llama "libros apócrifos" a aquellos libros añadidos a la Septuaginta (LXX), versión griega de las Escrituras hebreas, y más tarde agregados al canon del Antiguo Testamento a la biblia católica oficialmente en el Concilio de Trento (1546), bajo anatema para aquellos que se rehusaran aceptarlos como inspirados a la par del resto de los libros de la Biblia. Los cristianos han preferido usar hasta la fecha el término apócrifos (apócrifo significa "de origen dudoso, falso, falsificado, espurio"), porque su autenticidad es muy dudosa, pues ni los primeros cristianos los aceptaron como parte de las Escrituras, y aún los judíos palestinos tardaron en aceptarlos; y eso, no al nivel de las demás Escrituras, como los mismos escritores católicos afirman:

"Los rabinos palestinos no aceptan estos libros [los apócrifos] como inspirados, una razón quizá sea la fecha tan tardía en que fueron escritos o puestos en circulación de algunos de ellos." (por Carolyn Osiek y Donald Senior. How and Why Catholic and Protestant Bibles differ. The Liturgical Press; Collegeville, Minnesota 56321, página 2)

Los católicos, no obstante, prefieren llamarlos "deutero-canónicos", o sea, reconocidos como canónicos en una fecha posterior; y a la vez, redefinen la palabra "apócrifos" diciendo a los católicos que los protestantes los llaman así porque los consideran "buenos y útiles para instrucción, pero no tienen la misma autoridad como los otros libros de la Biblia" (Georgius Craven. Eternal Life. Catholic Enquiry Centre, Imp., página 190). Pero la verdad es, que ningún cristiano en sus cinco sentidos, que conozca la Palabra de Dios y la crea, aceptará los libros apócrifos como "buenos y útiles para instrucción".

Los libros apócrifos (que consisten en Tobías, Judit, Sirac o Eclesiástico, Sabiduría, Baruc, 1 y 2 de Macabeos, y algunas adiciones a los libros de Daniel y Ester) fueron incorporados a las Escrituras hebreas en la Septuaginta (LXX), o sea, las Escrituras que fueron traducidas al griego para beneficio de los judíos en Alejandría, que habían olvidado su idioma nacional, por órdenes de Ptolomeo Filadelfo (280-245 a. C.). Estos libros se colaron en la Biblia católica cuando Jerónimo, por orden de la Iglesia Católica, los incluyó contra su voluntad en su traducción al latín de la Biblia conocida como la Vulgata a fines del siglo IV.

Desde el Concilio de Trento hasta recientemente, la Iglesia Católica ha mantenido una actitud de condena hacia aquellos que no querían reconocer su autoridad para definir el canon. Han enseñado a sus seguidores que los "protestantes" han sido los que le han quitado libros a la Biblia, y que por lo tanto, la Biblia protestante no está completa. Sin embargo, esa actitud ha estado cambiando, y algunos apologistas católicos, en un afán ecuménico, han tratado de explicar con eufemismo la inclusión de los libros apócrifos en su biblia, sin condenar a los protestantes como los que le han quitado a la Biblia; pero no hay que olvidar que no se ha levantado el anatema del Concilio de Trento, ni que la Iglesia Católica, al buscar el acercamiento con los protestantes, está dispuesta a ceder ni un ápice en lo que ha declarado normativo en su Tradición a través de los siglos en que ha existido.

Razones por las que no se deben incluir en el canon bíblico los libros apócrifos.

     

  1. Los judíos palestinos rechazaron los libros apócrifos, y es a ellos a quiénes se les confió la Palabra de Dios – específicamente, el Antiguo Testamento – (Romanos 3:2). De modo que no es la Iglesia Católicorromana la autoridad final para decidir qué libros han de incluirse en el canon bíblico y qué libros no. El mismo San Agustín, padre de la Iglesia Católica, se refiere a este asunto diciendo que "estos libros [los Macabeos] son considerados como canónicos por la Iglesia, aunque no por los judíos, debido al relato de los maravillosos sufrimientos de algunos mártires" y en el mismo pasaje los distingue de "las Sagradas Escrituras" (De Civ. Dei, XVII, 36. Citado por B.F. Westcott. El Canon de la Sagrada Escritura.–versión española– Clie: Barcelona, España; 1987, pág. 177). El gran historiador judío Josefo, se refiere a los apócrifos, en su famoso discurso contra Apión: "Desde Artajerjes hasta nuestros días se han escrito varios libros, pero varios libros, pero no los consideramos dignos de confianza idéntica a los libros que les precedieron porque se interrumpió la sucesión de los profetas. Esa es la prueba del respeto que tenemos a nuestras Escrituras" (cap. 1, part. 8. Citado por José Flores. ¿Qué es la Biblia?. Editorial Alturas: Barcelona, España; 1968, página 84).

     

     

  2. El Señor Jesucristo y los apóstoles nunca citaron a los libros apócrifos, ni se refirieron a ellos con la misma actitud que la resto de las Escrituras hebreas. Los apologistas católicos arguyen , sin embargo, que aunque la Iglesia Católica emitió su veredicto final en cuanto a los libros que se deberían incluir en el canon bíblico hasta el Concilio de Trento (1546), en realidad la Iglesia (católica, por supuesto) ya había dado su aprobación a estos libros en cuestión desde los comienzos del cristianismo. No obstante, la realidad y los hechos demuestran otra cosa. Cierto es que los escritores del Nuevo Testamento citaron a la LXX, pero el hecho en sí no se puede interpretar como un endose incondicional de los apócrifos por los autores sagrados, ni mucho menos que los consideraran inspirados a la par que el resto de los libros del Antiguo Testamento. Pablo, por ejemplo, era un hombre tan culto y versado aun en la literatura griega, que hasta citó a los mismos autores griegos clásicos (Hechos 17:28; 1 Corintios 15:35; Tito 1:12); pero no por eso se deben considerar dichas obras como inspiradas divinamente.

     

    Otro hecho además, que no puede ser pasado por alto es que aún en la actualidad, no se sabe a ciencia cierta cuando fueron incorporados los libros apócrifos a la LXX, y el hecho mismo de que Cristo no se refiera a dichos libros, ni a favor ni en contra, es indicativo de que no habían sido aun incorporados. Más bien, la evidencia es que la incorporación de los apócrifos al canon bíblico por la incipiente Iglesia Católica se hizo después que los judíos habían ya fijado su canon hebreo, nuestro Antiguo Testamento.

     

  3. Los libros apócrifos contienen historias descabelladas El erudito P.H. Scott comenta: "Por otra parte, en los libros apócrifos nos encontramos en una atmósfera diferente. En el libro de Sabiduría se describen las plagas de Egipto con tal riqueza de detalle y belleza que raya en lo fantástico; en 2 Macabeos, las apariciones de los jinetes cubiertos con armaduras de oro, ayudando a los judíos a ganar tremendas victorias, se introducen según las costumbres de las leyendas romanas de Cástor y Polux; en Tobías, el método de restaurar la vista a Tobías usando las agallas de un pez bendecido por el ángel Rafael; en Bel y el Dragón (añadido a Daniel), el profeta Habacuc es llevado por los pelos a Babilonia, volando con un ángel, para alimentar a Daniel en el foso de los leones, y así numerosas inconsistencias y claras falsedades" (Idem, página 85)

     

     

  4. Los libros apócrifos mismos afirman no ser inspirados. En el segundo libro de Macabeos 15:37-38 leemos: ". . .yo también terminaré aquí mismo mi relato. Si ha quedado bello y logrado en su composición, eso es lo que yo pretendía; si imperfecto y mediocre, he hecho cuanto me era posible". (Biblia de Jerusalén). Es importante notar que esta cita directa de uno de los apócrifos se puede aplicar a todos los demás, ya que todos esos libros siempre se han manejado como un todo, un conjunto.

     

     

  5. Los libros apócrifos contienen profecía falsa y contradicciones En Baruc 6:2 "Una vez llegados a Babilonia, estaréis allí muchos años y por largo tiempo, hasta siete generaciones, pero después yo os sacaré de allí en paz ". Una vez más Scott dice: "Al comparar los dos libros de los Macabeos, vemos que no están de acuerdo en muchos lugares y que incluso el autor confiesa sus graves defectos" (José Flores, ¿Qué es la Biblia?, pág. 85).

     

     

  6. Los libros apócrifos contienen un mensaje de salvación falso En Tobías 12:8,9 se lee: "Buena es la oración con ayuno; y mejor es la limosna con justicia que la riqueza con iniquidad. Mejor es hacer limosna que atesorar oro. La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado. Los limosneros tendrán larga vida".

     

Los libros apócrifos contradicen la doctrina católica

Uno pensaría que la principal razón por la que la Iglesia Romana ha insistido en la inclusión de los apócrifos en el canon del Antiguo Testamento, es porque éstos le proporcionan una base para sus doctrinas características. Esa es la primera impresión que tenemos al leer el pasaje citado en el punto seis de la sección anterior, por medio del cual, los católicos intentan justificar las doctrinas de las indulgencias, la oración por los muertos y la existencia del purgatorio. No solamente se necesita un grado alto de ingenuidad para deducir de dicho pasaje en cuestión tales doctrinas, sino que en un estudio más concienzudo de otras porciones de los apócrifos, se puede apreciar que no sólo no ofrecen estos libros fundamento alguno para sustentar sus doctrinas, sino que hasta las condenan.

Por ejemplo, en Sabiduría 13:10 se lee: "Pero malaventurados son y fundan en cosas muertas sus esperanzas, aquellos que llamaron dioses a las obras de mano de los hombres, al oro y a la plata labrados con arte o a las figuras de los animales o a una pieza inútil obra de mano antigua. . . .Como cuando un artífice hábil corta del bosque un árbol derecho y diestramente le quita toda la corteza y valiéndose de su arte fabrica mañosamente un mueble a propósito para el servicio de la vida, y los restos los recoge para cocer la comida. . . .y con la pericia de su arte va dándole hasta hacer de él la imagen de un hombre, o darle la semejanza de un animal, pintándole de bermellón y poniéndole la encarnadura. . .porque sabe que no puede valerse a sí misma puesto que es una mera imagen. . . .Y, sin embargo, ofreciéndole votos le consulta sobre su hacienda, sobre sus hijos y sobre sus matrimonios. . ." Esta evidencia debería ser suficiente para que cualquiera, y no solamente los católicos, desecharan los espurios libros de hemos venido hablando.

Si no es para apoyar su doctrina, ¿entonces por qué la insistencia católica de mantener los apócrifos en su canon? Quizá el lector tendrá una mejor respuesta, pero la única que se me ocurre es que lo hacen como un esfuerzo de que los "protestantes" reconozcan que la Iglesia Católica es la depositaria de la autoridad divina en la tierra, ya que el Concilio de Trento solo pronunció maldición en contra de quiénes no los aceptaran (los apócrifos), en respuesta al furor reformista que se pronunciaban por el canon "corto" aceptado por los judíos, en vez del promovido por la Iglesia Católica en la Vulgata.

CONCLUSION

Es evidente, en base a lo que aquí se ha demostrado, que los libros apócrifos no pueden considerarse "buenos y útiles para instrucción" como quieren hacer creer los apologistas católicos a los indoctos e ingenuos. Más bienaventurada hubiera sido la humanidad entera si la Iglesia Católica hubiera atendido a las palabras de San Jerónimo (católico), quien, como ya se indicó arriba, tradujo, en contra de su voluntad, la versión latina de las Escrituras llamada "Vulgata", cuando dijo:

[los libros apócrifos] son como el loco vagar de un hombre cuyos sentidos lo han abandonado" y aconseja que se eduque a una jovencita llamada Paula para "evitar todos los libros apócrifos, y si alguna vez desea leerlos, no por la verdad de sus doctrinas sino por respecto a sus maravillosos relatos, que se dé cuenta de que no fueron escritos realmente por aquellos a quiénes se atribuyen, que hay en ellos muchos elementos defectuosos, y que se requiere mucha pericia para buscar el oro entre el fango" (José Flores, op. cit., pág. 39).

Constantemente hizo distinción Jerónimo de los libri ecclesiastici (en el sentido de libros aceptados por la Iglesia), y los libri canonici (libros canónicos) o hebraica veritas (verdad hebraica); y ya que él fue el traductor y editor, vale la pena tomar en cuenta su opinión.

El canon del Nuevo Testamento no ha estado en discusión entre los católicos y los cristianos; pero como ya se señaló arriba, muchos ignoran que la Iglesia Católica ha adulterado deliberadamente algunas porciones de la Escritura para su propia conveniencia y/o perdición. Pero eso será tema de la segunda parte de este artículo. No se pierda nuestro siguiente número de APOLOGIA; por este mismo canal, y a la misma hora. Por cierto, ¿ya pagó usted su suscripción? Si no lo ha hecho, ¿no le da vergüenza?

 


 

 

En nuestra edición pasada comenzamos un artículo en el que demostramos que la versión católica de la Biblia y la que los cristianos han utilizado desde el comienzo de la era cristiana no son iguales. En esa primera parte de este artículo demostramos con muchas pruebas incontrovertibles que los libros apócrifos (los libros no inspirados que fueron añadidos a la biblia católica) no pueden ni deben estar en el canon de las Sagradas Escrituras; en otras palabras, la versión cristiana de la Biblia, llamada "protestante" por los católicos, es la correcta.

 

Otra diferencia menos obvia, pero no por ello menos perniciosa, es la adulteración de infinidad de porciones de la Biblia para que se acomoden al dogma católico. Son alteraciones sutiles a pasajes claves de la Palabra de Dios que no son tan fáciles de notar para los que no están familiarizados con las Escrituras; es más, muchos cristianos ingenuos creen, como ya se dijo en la primera parte de este artículo, que la única diferencia entre las dos versiones de la Biblia en cuestión es solamente los libros "hipócritas" [perdón, apócrifos], y por lo tanto, recomiendan indiscriminadamente la lectura de la [per] versión católica de la Santa Palabra de Dios.

Nos proponemos enseguida demostrar con hechos nuestra aseveración. Para seguir mejor la explicación que sigue, se recomienda que vea en la tabla comparativa de las páginas 4 y 5 cada uno de los pasajes que se estarán tratando a continuación. Obviamente sería imposible tratar aquí todos los pasajes adulterados en las diferentes versiones de la biblia católica, de modo que solamente se tratan aquí algunos de los más sobresalientes. Se mencionará el pasaje en cuestión, y se demostrará el por qué está adulterado.

ANALISIS DE LOS PASAJES

Exodo 20:23

Quizá se debería mencionar, aunado al análisis de este pasaje, el correspondiente a los mandamientos 2 y 3 del Decálogo (Los Diez Mandamientos) que tiene que ver con las imágenes y su adoración, o "veneración", para usar la terminología católica. En Exodo 20:4-5 de la versión católica de Don Félix Torres Amat [lástima de apellido] dice:

No harás para ti imagen de escultura, ni figura alguna de las cosas que hay arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni de las que hay en las aguas debajo de la tierra. No las adorarás ni rendirás culto. Yo soy el Señor Dios tuyo, el fuerte, el celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación, de aquellos, digo que me aborrecen.

La explicación a estos mandamientos en la misma biblia al pie de la página dice que:

En el v. 3 se prohibe el culto de los falsos dioses, y en éste [el v.4] sus imágenes. Pero las imágenes de los Santos, cuyo culto ni es idolátrico ni supersticioso. . . . No se prohibe toda clase de imágenes. Puesto que Dios mandó labrar los querubines del Arca del Testamento (XXV, 18), y también mandó a Moisés hacer una serpiente de bronce (Núm. XXI, 8), mirando a la cual se curaban de las mordeduras de las serpientes venenosas. . . La traducción protestante del hebreo histahavah "no te inclinarás a ellas", es inexacta, y quizá está hecha con malicia para engañar a los sencillos, haciéndolos creer que es idolatría, la reverencia hecha a las imágenes de los Santos. La inclinación propiamente dicha, la expresaban los hebreos con la palabra quadad, que los Setenta traducen por la voz griega kipto. La voz hebrea de este versículo [v. 5] es histahavah, que significa propiamente postrarse en tierra hasta tocar el suelo con la frente, acto de veneración que los hebreos hacían o a Dios o a los grandes personajes. . . Se usa también esta voz histahavah, para significar la adoración del verdadero Dios, sin inclinación ni postración del cuerpo, III Reyes I, 47 [1 Reyes 1:47 en la Biblia Reina-Valera]; y también en el sentido de ofrecer sacrificios a Dios que es el principal culto de la Divinidad. (Sagrada Biblia. Versión Castellana del Ilmo. Sr. Félix Torres Amat. Editorial "Revista Católica"; El Paso Texas, EE.UU., 1946; página 76)

Queda más que claro cuál es la posición de la Iglesia Católica respecto a las imágenes y la inclinación a ellas. Creo que no vale ni la pena contestar a las acusaciones de Dn Félix Torres Amat contra los protestantes que se oponen a la "veneración" de imágenes que se practica en dicha iglesia. No vale la pena decir que los querubines del Arca del Pacto (o del Testamento, como la llaman Dn. Félix) tenían un propósito ornamental, y que la serpiente que Moisés hizo en el desierto tenía una función curativa, razón por la cual el símbolo de la medicina es la serpiente enredada en una cruz; pero ni en el caso de los querubines, ni en el de la serpiente se ordenó que se inclinaran a ellas, o ni siquiera que se les "venerara"; así como en la actualidad no se ve a los médicos "venerando" el escudo que representa su profesión. Tampoco es necesario señalar la aclaración que, afortunadamente para nosotros y desafortunadamente para los católicos, hizo Dn. Félix de la palabra hebrea histahavah hacia el final de su explicación citada arriba de que ese término se usaba exclusivamente en referencia al verdadero Dios. De manera que si una persona se inclina (histahavah) delante de cualquier imagen, ya sea hasta el suelo o no, como quiera que lo haga, es un acto reservado para la verdadera Divinidad, y por lo tanto, es pecado.

Tampoco es necesario señalar que en Exodo 20:4 se prohíbe hacerse imágenes de Santos, y no de falsos dioses, pues el versículo reza: "No harás para ti imagen de escultura, ni figura alguna de las cosas que hay arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni de las que hay en las aguas debajo de la tierra." (Torres Amat). Y la persona más ignorante de teología sabe que no puede haber falsos dioses en el cielo, sino que los "Santos", si lo fueron en verdad de acuerdo a los principios bíblicos, son los que están arriba en el cielo, y por lo tanto, es pecado el sólo hecho de hacerlas.

No era necesario aclarar todo lo anterior, pero ya está aclarado. Lo que sí no queremos dejar de aclarar es que el pasaje que nos ocupa, v.gr.: Exodo 20:23 está pervertido en la versión católica de la Biblia. Haga el favor otra vez de comparar este versículo en la tabla comparativa de las páginas 4-5. No es lo mismo decir: "No hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro" (Reina-Valera), que decir: "No hagan ídolos de oro o plata para adorarlos como a mí." (Dios habla hoy), o: No os haréis dioses de plata ni de oro". (Torres Amat) ¿Cuál versión es la correcta? Un análisis del pasaje en el original revela que: (1) No hay palabra alguna de donde se puede traducir la palabra "adorar" como dice la versión Dios habla hoy; (2) La palabra ithi, que en realidad es una palabra compuesta de eth e i, significan "conmigo" o "junto conmigo", pero nunca "como a mí". (Theological Wordbook of the Old Testament. Laird Harris, Gleason Archer, Waltke; Moody Press: Chicago; página 83). (3) ¿No se le hace a usted sospechosa la ausencia de las palabras "conmigo" o "como a mí" (como usted quiera) en la versión de Dn. Félix Torres Amat? ¿Quiénes, entonces, son los que han pervertido la Biblia?

Salmo 115:4-8 (Salmo 113:12-16)

Este pasaje era demasiado largo como para brincárselo, o manipularlo en su traducción, así que Dn. Félix Torres Amat, con la autoridad conferida en él por la "infalible" Iglesia Católica mejor lo escondió en otra parte, y por eso es que la única diferencia es la referencia, o sea, el pasaje en donde se encuentra en ambas biblias. En la Reina-Valera aparece en Salmo 115:4-8, pero en la Torres Amat en Salmo 113:12-16; así, cuando algún católico vaya buscando el pasaje de Salmo 115:4-8, sugerido por un protestante, se va a encontrar con que los versículos dicen otra cosa, y creerá entonces que la Biblia protestante es la que está equivocada, y que le añadieron pasajes anti-católicos. Esto es fácilmente demostrable simplemente citando otras versiones de la Biblia. La también católica Dios Habla Hoy, siguiendo la numeración de la Vulgata latina (versión en latín de la Biblia), tiene una doble numeración a partir del Salmo 10, ya que el Salmo 9 es dividido en dos en la Vulgata . De modo que de ahí en adelante cada Salmo tiene doble número hasta llegar al Salmo 147 donde juntan el 146 con el 147 para terminar con la misma cuenta de 150 Salmos, como en la Biblia "protestante". Sin embargo, el pasaje en cuestión, que en otras versiones de la biblia católica aparece con el número 114 y entre paréntesis (115), en la Torres Amat aparece en el Salmo 113, y además, con otra numeración de versículos; y para terminar con la misma cuenta de 150 como las otras biblias, tuvo que dividir nuestro Salmo 116 (115 en las versiones católicas) en dos, porque si no, le hubiera faltado un Salmo, y eso hubiera sido demasiado sospechoso. Esa versión de la Biblia me recuerda a algunos de los pantalones que yo me ponía en mi infancia, que tenían tantos parches y remiendos, que al final ya no se podían usar para nada.

Mateo 1:25

Observe otra vez la tabla comparativa en relación a este pasaje. Note que la palabra clave es HASTA. Si bien es cierto que "sin haberla [José a María] conocido (tenido relaciones sexuales)" ella dio a luz un hijo; no es lo mismo que si dijera: "Pero no la conoció HASTA que dio a luz. . . .". ¿Cual es pues la traducción más correcta? Vayamos a los originales una vez más; pero ahora vamos a reproducir el versículo en cuestión de una Biblia interlineal, en donde aparece el griego y la traducción literal en español debajo de cada palabra:

kai ouk eginwsken authn ews ou eteken uion kai ekalesen to onoma autou Ihsoun.

"y no conocía a ella hasta que ella dio a luz un hijo y llamó el nombre de él Jesús."

(Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español. Francisco Lacueva; Editorial Clie: Barcelona España; página 4)

Dos graves problemas gramaticales con la traducción católica de este versículo es el tiempo del verbo "conocer" y la ausencia silenciosa e inexplicable de la palabra "hasta". En cuanto al verbo eginosken, cualquier estudiante de primer año de griego sabe que esta es una forma del verbo ginoskw (conocer) en tiempo imperfecto, voz activa, tercera persona singular, que se traduce como "conoció" o "conocía", pero no "conocer-la" como infinitivo, que es lo que se hizo en la biblia católica. El griego es demasiado preciso como para que el infinitivo ginoskein (ginoskein) se confunda con eginosken (eginosken ). Aun en el remoto caso de que se pudiera "explicar" por qué se tradujo el verbo de esa manera, la omisión de la palabra ews (ews), "hasta", es por demás sospechosa.

El hecho que los eruditos de la Iglesia Católica en los idiomas bíblicos pudieran cometer tan craso error, solo se puede explicar diciendo que tenían un fuerte motivo para traducir así ese versículo. Ese motivo no es secreto, pues es del conocimiento público que la Iglesia Romana inventó la mentira de que la virgen María permaneció siempre virgen, a pesar de que la misma iglesia presenta a la Santa Familia como una familia modelo, lo cual implica que los esposos José y María debieron cumplir con su deber conyugal de acuerdo a lo que manda la Palabra de Dios en 1 Corintios 7:3-5. Pero como la Iglesia Católica considera la relación sexual pecaminosa (lo cual es una contradicción con el hecho de que el matrimonio es uno de los sacramentos, y los sacramentos son requisitos para las salvación), es inconcebible, para dicha iglesia, aceptar que María vivió una vida matrimonial normal con su esposo.

Marcos 3:31-35

Como se puede observar en la tabla comparativa de la página 4-5, en la versión católica de este pasaje se insertan las palabras "primos o parientes" después de que se mencionan a los hermanos de Jesús. La razón de esta inserción en esta particular versión de la biblia católica, o la explicación al pie de la página en este sentido en otras versiones, pero con el mismo fin; tiene como propósito, una vez más, reivindicar a la Iglesia Romana de su enseñanza de que la virgen María siempre permaneció virgen. No obstante, las Escrituras (aun las mismas católicas) establecen el hecho de que Jesús tuvo hermanos, o mejor dicho, medios hermanos. La Biblia misma hasta da los nombres de algunos de ellos en Mateo 13:55-56, donde dice:

"¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros?". (Reina-Valera)

En la cruz Cristo miró a su madre y a su hermano (medio-hermano) Juan; Juan 19:26-27:

"Habiendo mirado, pues, Jesús a su madre y al discípulo que él amaba [Juan], el cual estaba allí, dice a su madre: Mujer, Señora, ahí tienes a tu hijo. Después dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel punto encargóse de ella el discípulo, y la tuvo consigo en su casa." (Torres Amat)

Estaría bueno hacerle esta pregunta a Pepito: "A ver Pepito, si a su madre que estaba allí Cristo le dice: ‘mujer ahí tienes a tu hijo’, y al al hijo le dice: ‘hijo, ahí tienes a tu madre’, ¿qué parentesco tendrían Cristo y ese discípulo hijo de Su madre?" Si Pepito fuera católico y dijera: "primos, maestra"; y si la maestra fuera católica le pondría diez; pero si la maestra fuera una persona sincera que no cierra sus ojos a la verdad, reprobaría a Pepito.

Volviendo al pasaje, ¿que acaso Cristo no sabría el significado de las palabras como para después concluir que los que estaban allí no eran sus verdaderos parientes, o sea, madre y hermanos, sino aquellos que hacen la voluntad del Padre? ¿Por qué no respondió: "los que hacen la voluntad de mi Padre son mi madre y mis ‘primos’? El mismo contexto demanda que la relación que él tenía con María de madre-hijo, es la misma relación que él tenía (desde el punto de vista humano) con las demás personas que acompañaban a su madre, o sea, hermano-hermanos. Además, si Cristo (o el escritor del evangelio) quiso decir "primos o parientes cercanos", ¿por qué no usó la palabra para primos en griego que es anepsios en vez de adelfos?

Por el contrario, la Biblia atestigua contundentemente que Cristo tuvo medios hermanos. Una profecía en el Salmo 69:8 dice: "Extraño he sido para mis hermanos, y desconocido para los hijos de mi madre", cuyo cumplimiento está en Juan 7:5 donde dice que: ". . .ni aun sus hermanos creían en él." Compare los versículos 4, 8, 21 y 25 del mismo Salmo con Juan 15:25; 2:17; Romanos 15:3; Mateo 27:34; y Hechos 1:20, en donde se cumplen otros elementos del mismo Salmo profético. Jacobo (Santiago) su discípulo y hermano, llegó a ser la cabeza de la Iglesia en Jerusalén (Hch 15:13,19) y escribió el libro de la Biblia que lleva su nombre. El otro discípulo, Judas, también hermano, también fue escritor bíblico; y el discípulo amado, Juan, que escribió el evangelio que lleva su nombre, tres epístolas universales y el Apocalipsis, fue también su medio hermano.

Lucas 1:48

Al leer en la versión "protestante" que María se consideraba como alguien de condición baja en el Magníficat, coincide perfectamente con otras palabras dichas por ella dentro de la misma oración: "Dios mi Salvador"; las cuales reflejan que ella, como pecadora, al igual que cualquier otro ser humano, tenía la necesidad de un Salvador. Al referirnos a ella como pecadora no lo hacemos en forma despectiva ni considerándola como una mujer corrupta y perversa, sino simplemente como miembro de la raza humana, y como tal, entra en la clasificación de pecadores, pues la Biblia dice: "por cuantos TODOS pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios", y "no hay justo ni aun uno", y que " . . .como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por pecado la muerte, así la muerte pasó a TODOS los hombres, por cuanto TODOS pecaron" (Romanos 3:23,12). Ella, como todo ser humano, heredó la naturaleza pecaminosa de Adán de sus padres, y eso la constituye en pecadora. Nunca los cristianos hemos puesto en tela de duda que ella debió ser una mujer piadosa (temerosa de Dios) y virtuosa, de otra manera no habría sido escogida para ser la portadora del Salvador; pero decir que fue concebida inmaculadamente y que permaneció siempre virgen es ir en contra de lo que claramente enseña la Biblia.

La Iglesia Católica instituyó el dogma de la Inmaculada Concepción de María hasta apenas el 8 de diciembre del año de 1854, por el Papa Pío IX en la bula Ineffabilus Deus:

"Nosotros declaramos, pronunciamos y definimos que la Más Bendita Virgen María, en el instante mismo de su concepción fue preservada inmaculada de toda mancha del pecado original, por la singular gracia y privilegio del Dios omnipotente, en virtud de los méritos de Cristo Jesús, el Salvador de la humanidad, y que esta doctrina fue revelada por Dios, y por lo tanto debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles."

Pero a través de la historia, es fácil probar que el consenso de los cristianos, e incluso la misma Iglesia Romana, no sostenían que María había sido concebida sin pecado. San Agustín, quien murió el año de 430 de nuestra era, claramente expresó que la carne de María era carne de pecado, y que "María, proviniendo de Adán, murió por causa del pecado; y la carne de nuestro Señor, derivada de María, murió para quitar el pecado." (citado en Roman Catholicism. Loraine Boettner: The Presbyterian And Reformed publishing Co.; Phillipsburg, New Jersey, EE.UU. página 160). Tomás Aquino creyó que la virgen fue concebida en pecado, pero que antes de nacer fue milagrosamente limpiada del mismo. Veamos el sentir de éste, y otros intelectuales católicos de la época:

Tan firmemente se oponía Santo Tomás (Aquino) a la doctrina, que llegó a ser casi una cuestión de honor entre la Orden de los Dominicos para oponerse a tal concepto como insostenible teológicamente. Los Franciscanos, no obstante, siguiendo a Duns Scotus, estaban más inclinados a adoptar la idea, y los Jesuitas, más tarde, lo hicieron uno de los asuntos más importantes para ellos hacer lo mismo. Si el Papa IX estaba en lo correcto, o aun más, era infalible, parece lamentable que los teólogos más sobresalientes de la Cristiandad hubieran sido dejados durante dieciocho siglos con tal marca de falta de guía sobre el asunto que no solamente los hizo errar, sino que erraron en proporción a su estatura como líderes de la vida intelectual de la Iglesia, los luminares en el firmamento de Su [de la iglesia] mente". (Boettner, página 160).

¿Qué Biblia realmente está bien traducida, y qué Biblia está manipulada?

Juan 3:5

Las palabras en cursiva en la versión católica de Torres Amat, y puesta en negritas en la tabla comparativa, no aparecen en el original. Es más, el mismo Torres Amat confiesa en que todas las palabras en letra cursiva a través de toda su biblia, son añadidas por él, como nos lo aclaran los editores en la introducción de dicha biblia:

"Hemos adoptado la tantas veces publicada y recomendada por la autoridad eclesiástica, que el P. José Miguel Petisco, S.J., tradujo de la ‘Vulgata latina’ teniendo a la vista los textos originales, y que se conoce por la Biblia del Ilmo. Sr. D. Félix Torres Amat, Obispo de Astorga, España, por haber sido éste quien la dispuso y publicó. Como él, ponemos el texto bíblico en tipo ordinario, reteniendo las palabras que él intercaló, para mejor inteligencia o explicación del texto y disminuir el número de notas; pero nótese que todas esas palabras van en letra cursiva, para no alterar en lo más mínimo el texto sagrado."

Tal adición al texto bíblico fue hecha para sostener la enseñanza romanista de que por medio del bautismo de agua somos limpiados del pecado original. La refutación de tal herejía se da más adelante, en el tratamiento del pasaje de Tito 3:4-5. Lo que por lo pronto podemos adelantar para su análisis es la siguiente pregunta: ¿Con qué autoridad el Sr. Félix Torres Amat, o cualquier otra persona, añade palabras al texto bíblico? Ya contestaremos a esto al tratar con Apocalipsis 22:18-19.

Hechos 14:22

La palabra griega presbuterous (presbyterous ) se traduce "anciano" en el Nuevo Testamento, o "presbíteros", como la misma biblia Torres Amat lo hace en 1 Pedro 5:1 en donde el apóstol Pedro se considera a sí mismo presbítero (anciano) junto con todos los demás; pero nunca se traduce como sacerdotes, ya que para la palabra "sacerdote" existe otra palabra griega, la cual es iereis (iereis ). Vale la pena aquí citar el comentario del finado Dn. Luis Rodríguez respecto a estos versículos:

La palabra indebidamente puesta en tipo ordinario es SACERDOTES, pues parece que es necesario repetir que nuestro Señor Jesucristo no organizó su iglesia con sacerdotes, y no porque no los hubiera, pues los había, sino que El no quiso llamarlos para que predicaran su Evangelio, por lo tanto, no es posible creer que San Pablo hiciera lo que el Señor Jesús no quiso hacer." (Estamos de Acuerdo. Luis Rodríguez: México, D.F., julio de 1958; página 12)

El Nuevo Testamento en ningún pasaje enseña que a los líderes de la iglesia se les llamaría jamás sacerdotes. Se les llamó apóstoles (apostolous ), pastores (poimenas ), obispos (episcopous ), ancianos (presbuterous ), pero nunca sacerdotes.

La Biblia enseña que todos los creyentes ya no necesitan de sacerdotes intermediarios para acercarse a Dios (Hebreos 4:16), sino que todos son sacerdotes reales, como el mismo apóstol Pedro lo afirma en su primera epístola: "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable." (1 Pedro 2:9)

Más bien, fueron los sacerdotes (es más, los principales -sumos- sacerdotes) los que planearon y llevaron a cabo el complot para la ejecución de Jesús nuestro Salvador, como claramente lo dice el evangelio de Juan (Juan 11:49-50; 18:12-14; 19:21).

¿Cuál sería entonces la intención de insertar aquí (Hechos 14:22) la palabra "sacerdotes"? Exactamente, usted acertó.

Romanos 6:2-4

Si usted observa por favor la diferencia en este pasaje en las dos versiones de la Biblia presentada en la tabla, notará que la católica dice que somos unidos CON Cristo por medio del bautismo, mientras que la versión cristiana dice simplemente que somos bautizados EN Cristo. Podríamos citar nuevamente aquí el texto griego para demostrar que allí no aparecen las palabras "unidos", ni "por medio del"; sino simplemente "bautizados EN" Cristo; pero eso lo vamos a dejar al lector que no se satisfaga con nuestra explicación, pues en la actualidad las Escrituras en los idiomas originales están al alcance de todos más que nunca.

Más bien, un análisis del contexto aquí será suficiente. Si seguimos leyendo el versículo encontramos en la misma versión católica que por medio del bautismo "somos enterrados junto con Cristo, para ser resucitados y vivir una vida nueva, así como Cristo fue resucitado de la muerte. . ." Observe como dice que por medio del bautismo somos enterrados "junto con" y no "unidos a", que va en perfecta armonía con el principio del versículo, como está bien traducido en la versión cristiana, pero mal en la católica.

La enseñanza del Nuevo Testamento es más bien que somos unidos a Cristo al creer en él, no al bautizarse (Romanos 8:1-17). Esta unión es un acto en pleno ejercicio de la voluntad del individuo al tener perfecto uso de razón, y no el salpicado que se le fuerza a la cabeza de los infantes, sin que estén absolutamente conscientes de ello, y que la Iglesia Romana llama "bautismo".

Romanos 6:3

No es esta una repetición desapercibida del pasaje anterior, sino que deliberadamente señalamos en forma más particular este versículo para hacer observar al pueblo cristiano como una misma versión de la Biblia: Dios Habla Hoy, ofrece una traducción diferente del mismo versículo dependiendo de los lectores a quienes se les está dirigiendo tal o cual versión. Note como en la versión católica, que incluye los libros apócrifos, dice que somos "unidos a Cristo CON el bautismo", mientras que en la versión protestante (que no incluye los libros apócrifos), dice que somos "unidos a Cristo EN el bautismo".

¿Que le parece? ¡Una Biblia hecha a su medida! Como si Dios fuera un sastre, y la Biblia fuera una prenda de vestir. Esta descarada actitud deja bien sentada cuál es en realidad la finalidad de las Sociedades Bíblicas Unidas, que distribuyen en Latino-América las biblias de la Sociedad Bíblica Americana. Ya en sus propias publicaciones dejan de manifiesto su tendencia ecuménica al hablar tan favorablemente del Papa y los católicos; y al producir dos versiones de la misma Biblia "tijereadas" al gusto del cliente, una vez más confirman su falta de temor de Dios y de respeto a su Palabra. ¡Dios tenga misericordia de sus almas! Si usted ama al Señor y Su Palabra, ¡NO COOPERE CON DICHA SOCIEDAD comprando su material!

Gálatas 3:26-28

Lo mismo que se señaló en el comentario de Romanos 6:2-4 podemos decir aquí; ya que ocurre la misma adición y manipulación de palabras, con el mismo propósito. Repetimos: NO SOMOS UNIDOS A CRISTO POR MEDIO DEL BAUTISMO, somos bautizados EN Cristo, pero unidos a Él al creer en Él.

Tito 3:5

Aquí encontramos una manipulación similar a la de Romanos 6:3 hecha por las Sociedades Bíblicas Unidas, con el mismo propósito de apoyar la herética idea de que por el agua del bautismo somos renacidos a una nueva vida. Note una vez más las dos versiones de la misma biblia. Hemos incluido la supuesta biblia "protestante" en la columna de la izquierda en nuestra tabla comparativa, porque para todos fines prácticos, está igualmente corrompida. El espacio no nos permite mostrar aquí cómo otras versiones de la biblia católica en este pasaje (Tito 3:5) enfatiza el hecho de que el Espíritu Santo nos hace renacer por medio del bautismo. Baste decir aquí que en el original no aparece la palabra "bautismo", sino "lavamiento", que no es lo mismo. La Biblia nos dice que somos renacidos a una nueva vida al creer en Cristo (Juan 3:3-16); que el Espíritu Santo realiza la obra de regeneración (Tito 3:4-5) al ser lavados nuestros pecados en la sangre de Cristo (1 Juan 1:7; 1 Pedro 1:19-20). Si acaso hay otra cosa que nos "lava" del pecado, aparte de la sangre de Cristo, y que se mencione en la Biblia, no es el agua del bautismo, sino la Palabra de Dios, la Biblia misma (2 Timoteo 3:16-17; 1 Pedro 1:22-23).

Hebreos 3:1 y Hebreos 10:12

La Iglesia Católica, como cualquier persona que conozca de religiones orientales paganas lo podrá constatar, es una mezcla híbrida de cristianismo verdadero, judaísmo (abolido por Cristo), y paganismo. Del cristianismo conserva algunas de las doctrinas cardinales que han caracterizado al cristianismo a través de estos casi veinte siglos de existencia. Del judaísmo adoptó y adaptó algunos de los ritos prescritos en la ley ceremonial mosaica como el rocío con agua bendita (semejante al rociamiento con hisopo y sangre que hacían los antiguos sacerdotes judíos), parte de la indumentaria de los sacerdotes, burdas imitaciones de ceremonias judaicas como la cuaresma que parece asemejarse a la pascua judía, etc., etc., etc. Del paganismo han adoptado la idea del dios-hostia, el nombre de "pontífice" designado a los sacerdotes, también parte de la indumentaria como las mitras, escapularios, adornos, la imagen de una diosa sosteniendo a su esposo-dios infante que en la Iglesia de Roma ha sido sustituido por la virgen maría y el niño Jesús, etc., etc.

Como ya lo señalamos en el tratamiento de Hechos 14:22, la palabra "sacerdote" viene de la griega iereis, y la palabra "sumo sacerdote" viene de archiereis. ¿De dónde entonces tomó la biblia católica el término "pontífice", y qué significa? Veamos lo que dice el diccionario Larousse:

pontífice m. Papa, jefe supremo de la Iglesia católica romana.

No mucha ayuda, pero espere un momento, si a Cristo la biblia católica lo llama "pontífice", y el diccionario nos dice que un pontífice es el jefe de la Iglesia Católica, entonces se puede concluir que Cristo fue un Papa, o bien, que el actual Papa es "el" Cristo de la actualidad. Por supuesto, ninguna de las dos conclusiones anteriores incomodarían a la mencionada iglesia. Es evidente entonces la intención por la que en Hebreos la biblia católica haya utilizado el término "pontífice" en vez del correcto "sumo sacerdote".Pero veamos que nos dice otro diccionario; en esta ocasión consultaremos el Diccionario de la Lengua Española Aristos:

PONTIFICE m. Sumo sacerdote que presidía los ritos y ceremonias religiosas en la antigua Roma.

¡Ah, de modo que por eso se llama (por eso y otras cosas) Iglesia Romana! ¿No le parece, amigo lector, una irreverencia a Cristo que una institución le llame a Cristo "pontífice", o sea, sumo sacerdote de una antigua religión romana, y una falta de respeto a su Palabra que la misma institución adultere este versículo para que diga lo que no dice en el original? Por otro lado, nosotros no vamos a objetar que la Iglesia Católica persista en llamarse "romana" y en llamar a su máximo jefe "pontífice" identificándose así aun más con el paganismo de las religiones romanas que existieron antes que el cristianismo; pero sí vamos a enfatizar, a pregonar y a predicar con todas nuestras fuerzas, que el verdadero cristianismo tiene una cabeza, un sumo sacerdote que es Jesucristo, Dios mismo y no un hombre, y que el origen de nuestra religión no está en Roma sino en Jerusalén, pues fue allí donde estuvieron congregados los cristianos en el advenimiento del Espíritu Santo (Hechos 1-2).

En cuanto a la palabra "hostia" que indebidamente sustituyó la Iglesia Romana por "sacrificio", además de la evidente intención de dicho cambio, escuchemos una vez más la explicación de Dn. Luis Rodríguez en relación a este cambio:

El Clero Romano, además de poner notas a los versículos y de intercalar palabras de su motu porprio, comenzó ya a cambiar radicalmente algunos textos bíblicos, con el fin de hacer creer a sus ovejas que Cristo o sus apóstoles dijeron tales o cuales cosas, pues en la Biblia de Torres Amat, sexta edición de 1944, en el ejemplar que tengo, dice en Hebreos 10:12, "después de ofrecida una SOLA HOSTIA por los pecados", palabras puestas en tipo ordinario, y es necesario repetir que la palabra hostia es completamente desconocida en las Sagradas Escrituras, como prueba transcribo el mismo texto de la Vulgata Latina: "mas habiendo ofrecido un SOLO SACRIFICIO por los pecados . . ." (edición de 1851), y no es lo mismo decir una sola hostia a un solo sacrificio. Además, el autor sagrado se refiere al solo sacrificio que Cristo ofreció de sí mismo en la cruz para el perdón de nuestros pecados. (Luis Rodríguez, págs. 11-12)

¿Puede la mente honesta, acaso, cerrar sus ojos a tan contundente evidencia de adulteración a la Santa Palabra de Dios?

Apocalipsis 22:18-19

En realidad este pasaje no contiene un cambio doctrinalmente significativo en las dos versiones de la Biblia que estamos estudiando, excepto quizá las palabras en letra cursiva puestas en la versión católica en el versículo 19, que solamente enfatizan más la sentencia dada en dicho pasaje. La razón, pues de incluir este texto es que usted, amable lector, pondere estas palabras; que usted pese en balanza la importancia suma que tiene el quitarle o ponerle algo a la Palabra Inspirada de Dios.

Los editores de esta publicación no sostenemos que exista una versión perfecta; es más, creemos que existen otras versiones, además de la Reina-Valera que son buenas traducciones, y que quizá contengan errores de traducción; o quizá, por qué no decirlo, la misma Reina Valera tenga errores de traducción, que por la naturaleza misma del cambio dinámico de toda lengua, contenga términos obsoletos, o que hayan en nuestro tiempo, cambiado totalmente su sentido. Pero una cosa es incurrir en un error de traducción o de imprenta accidentalmente en pasajes que no cambian la sustancia de una doctrina fundamental, y otra muy diferente es la mutilación, la adición, la adulteración descarada y mal intencionada de pasajes claves de la Escritura para que se acomode ésta a nuestras creencias, o a las creencias de nuestra religión.

Es el sentir de este escritor, salvo que usted tenga una mejor explicación para tan despiadada carnicería en contra de la Palabra de Dios, que la Iglesia Católica, a la luz de estos versículos de Apocalipsis, ha firmado ya su sentencia de condenación.

CONCLUSION

Amado lector, no es, ni ha sido, ni será nuestra intención atacar tal o cual iglesia, ni mucho menos sus seguidores. Dios los ama, y todo cristiano sincero que ame a su Señor y a su Palabra, los amará también. Esto que parece un ataque es más bien una defensa. Hemos sido nosotros los "protestantes" los atacados a diestra y siniestra por la Iglesia Romana y los medios de comunicación a su servicio, de sostener doctrinas heréticas, y adulterar la Biblia. La misma versión católica de Torres Amat, en su introducción dice acerca de nosotros:

El Protestantismo, en teoría, deja la interpretación de la Biblia a la inspiración individual; y ya hemos indicado cómo el astuto Satanás se aprovecha de sus conocimientos bíblicos para insinuar sus interpretaciones torcidas, y engañarnos. . . . Así como éstos [los judíos], entendiendo mal el Antiguo Testamento, se formaron un falso concepto del Mesías, y lo crucificaron, así esas sectas, errando en la interpretación del Nuevo Testamento, se han formado un falso concepto de la Iglesia . . ., y no sólo han crucificado, sino que aun descuartizado ese cuerpo con las divisiones y subdivisiones que han introducido en el Cristianismo. . . ¡Dios ilumine a nuestro hermanos, culpable o inculpablemente descarriados, para que comprendan la verdad, y los traiga al seno de su santa y única Iglesia, la Iglesia Católica, a la que Jesucristo confió el depósito de la verdadera fe y constituyó Maestra infalible de sus divinas enseñanzas, columna y apoyo de la verdad! (1 Tim III, 15) (Torres Amat, págs. vii-viii, xi).

Este es el ataque contra el cual hemos propuesto la anterior defensa. Usted, amado lector, juzgue si la Iglesia de Roma es lo que dice ser: "Santa e infalible Maestra de las divinas enseñanzas" a la luz de las evidencias que le hemos presentado. ¿Por qué mejor no poner su fe en el Señor Jesucristo, quien se dio a sí mismo por sus pecados para que sea salvo, en vez de confiar en las enseñanzas de una iglesia que desde sus inicios ha estado desviada de la verdad? Sea salvo hoy. Vaya a la página doce. Lea el sencillo plan de Salvación de Dios. Haga la oración y escríbanos para regocijarnos con usted de la verdad que ha encontrado, la cual es Jesucristo.

 

(extraído de www.geocities.com/defensa.geo/articles/catolicismo/biblia_catolica_protes.html )