
EL ANTICRISTO
Lo que vas a ver a continuación es simplemente la pura verdad. Prepárate
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"
La Cruz Invertida es una blasfemia hacia la Cruz de Cristo"
fragmento de www.conocereislaverdad.org/anticristo.htm |
Si no
te convenciste, aquí hay más pruebas:
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Como Cristo es la cabeza de la Iglesia evangélica, como claramente lo dice el apóstol San Pablo a los Efesios en el capítulo V verso 23 de su epístola, necesitamos identificar al personaje que es cabeza de los falsos Cristos, al jefe máximo, o con otras palabras, al representante de Satanás, por lo tanto, veamos:
Apocalipsis 13:1 Y vi salir de la mar una bestia, que tenía siete cabezas....
La palabra cabeza es sinónima de jefe, y por eso es que, cuando una oficina no lo tiene, se dice: está acéfala, que equivale a decir, sin jefe.
Debemos ahora meditar en:
Apocalipsis 13:15, 16 15.-Y le fue dado que comunicase espíritu a la figura de la bestia, y que hable la figura de la bestia; y que haga que sean muertos todos aquellos que no adoraren la figura de la bestia. 16.-Y a todos los hombres pequeños, y grandes, ricos, y pobres, libres, y siervos hará tener una señal en su mano derecha, o en su frente.
Es de suponer que el versículo 15 alude a la inquisición, porque como es sabido, se instaló ese diabólico tribunal en los países donde la iglesia romana dominaba, precisamente para matar a todos aquellos que no aceptaran las supercherías de dicha iglesia.
En cuanto a lo que se expone en el verso 16, es muy probable que se refiera a los feligreses romanistas, pues son éstos los que hacen con su mano derecha la señal de la cruz durante sus servicios religiosos y sus rezos particulares, y son ellos los que cada año ostentan en sus frentes la señal del miércoles de ceniza. Veamos otro trozo escriturario.
Apocalipsis 13:18 Aquí hay sabiduría. Quien tiene inteligencia calcule el número de la bestia. Porque es número de hombre; y el número de ella seiscientos sesenta y seis.
Prácticamente aquí se nos dice que la bestia está representada por un hombre, y se nos da la clave, y consiste en que, las letras que constituyen su nombre, en valores numéricos, dan el número 666.
Continuemos estudiando este maravilloso libro de las revelaciones a San Juan y veamos:
Apocalipsis 17: 5 Y en su frente escrito un nombre: Misterio: Babilonia la grande, madre de las fornicaciones, y abominaciones de la tierra.
En este pasaje se alude a Babilonia, es decir, a Roma, y esta aseveración la misma iglesia la acepta, y es en Roma donde reside el Papa y es él quien inventa los misteriosos dogmas y el que acostumbra abominar, es decir, condenar, maldecir, porque las excomuniones no son otra cosa que una sarta de maldiciones lanzadas contra una persona o grupo de individuos. Y si continuamos viendo este capítulo, encontraremos que en el verso nueve, se habla de los siete montes en los cuales está sentada la mujer apocalíptica, y en el verso 18 nos dice: "Y la mujer que viste, es la grande ciudad, que tiene señorío sobre los reyes de la tierra". Y en el verso 18 del capítulo siguiente, o sea el XVIII, donde se lamenta la destrucción de Babilonia, dice: "¿Qué ciudad hubo semejante a esta grande ciudad?"
Se impone la necesidad de dar algunos datos geográficos e históricos. Roma, está situada en el centro de la península italiana, a 22 Kms., de la costa del mar Tirreno, en una parte de las vertientes de las históricas siete colinas, en la región de Lacio y a unos 22 Kms., al 0. de los Montes Apeninos.
Y ha sido en Roma donde los reyes de la tierra de filiación romana, se han tenido que inclinar, y no ha habido ni hay ciudad en el universo, que haya sido considerada (cuando menos por el clero romano) como la cabeza espiritual del mundo, sino Roma; en consecuencia, no hay otra ciudad que le iguale en grandeza. En virtud pues, de lo expuesto, debemos aceptar que los datos comentados de los capítulos XVII y XVIII de la Revelación, se refieren a la Roma papal.
Todos los datos vistos hasta aquí, constituyen una verdadera antorcha que nos servirá para identificar al representante de Satanás. Recordemos, pues, que las Sagradas Escrituras nos dieron la clave, diciéndonos que, los valores numéricos de las letras que forman el nombre de dicho personaje, sumarán 666, veamos entonces el siguiente nombre: VICARIO DEL HIJO DE DIOS, pero no en español, sino en latín, y por si alguien dijere que por qué en ese idioma, debo decir que en esa lengua lo debemos buscar, porque los papas en latín escriben sus bulas, las decretales, las excomuniones, y todos los sacerdotes en latín verifican sus oficios religiosos, es decir, el latín es el idioma oficial de la iglesia romana, y he aquí el nombre o título oficial de los papas: VICARIVS FILII DEI; pero veámoslo verticalmente:
Aquí tenemos el número de la bestia apocalíptica, y no hay en ninguna otra ciudad del mundo, un individuo, sino en Roma, que lleve el título de VICARIVS FILII DEI, Vicario del Hijo de Dios.
Pero nos falta un detalle más para convencernos de una vez por todas, de que es el Papa la imagen de la bestia, es decir, el representante de Satanás. Ahora recordemos que en el verso primero, del capítulo XIII del Apocalipsis, se nos habla de siete cabezas, siete poderes, siete jefes, por lo tanto, debemos buscar una organización social donde los haya, es decir, regida por esos siete jerarcas, y procediendo a la búsqueda, descartamos a los reinados, porque ahí no son siete los que mandan, sino que, prácticamente es uno, Y tampoco es la república, porque en ésta, además del Presidente, son muchos los ministros que de una manera u otra, tienen poder sobre las gentes; para economizar tiempo, diré que los siete jefes apocalípticos los encontramos en la organización social llamada Iglesia Católica Romana. Pruebas:
Primera cabeza o jefe: Presbítero, con este grado salen del seminario.
Segunda cabeza o jefe: Cura párroco.
Tercera cabeza o jefe: Canónigo.
Cuarta cabeza o jefe: Obispo.
Quinta cabeza o jefe: Arzobispo.
Sexta cabeza o jefe: Cardenal.
Séptima cabeza o jefe: Papa.
Queda pues, probado que en las Sagradas Escrituras se encuentran todas las EVIDENCIAS de que es el Papa de Roma el Anticristo, la imagen de la bestia, es decir, el representante de Satanás. Y cuando las evidencias abundan sobre un asunto, no hay necesidad de una declaración clarísima y concretísima para su apreciación. *** (extraído del libro "Señor presidente: Católicos, Libres Pensadores y Protestantes, ¡Estamos de acuerdo!" de Luis Rodríguez). |
Ten cuidado de la persona a la que sigues.